Crónica de mi primer embarazo

Esta es la historia de mi primer embarazo que aunque no fue un camino de rosas tuvo un final feliz

Mi primer embarazo no fue precisamente un camino de rosas... en el 2012 empezamos a buscar a nuestro primer hijo y no fue hasta finales de 2014 cuando por fin vimos el ansiado positivo en el test.
Durante estos dos años mi pareja y yo pasamos por diversas pruebas de fertilidad e incluso una operación para poder concebir. Finalmente un 26 de noviembre una tira reactiva nos dibujaba las dos esperadísimas rallitas! Después de tanto tiempo y tanto pasado no os podéis imaginar la ilusión y la alegría que vivimos toda la familia. 
Pero de la alegría pasamos a la angustia en cuestión de semanas, cuando en el segundo mes empecé a tener pérdidas... un hematoma en la placenta me hizo estar en reposo absoluto durante un mes entero por riesgo de aborto... de la cama al sofá y del sofá a la cama... Por suerte todo quedó en un susto ya que éste se reabsorbió muy rápido y no hubo más problemas.

A las 11 semanas de embarazo nos dijeron que sería un niño

A las 11 semanas nos dijeron que el bebé que venía en camino era un niño que se llamaría Marc. He de decir que mi ilusión era una niña, pero está claro que cuando sabes lo que es las preferencias que tenías te dan absolutamente igual porque no cambiarías a tu hijo ¡por nada en este mundo!
Todo iba sobre ruedas hasta que a la semana 29 fuimos ha hacernos una eco 4D para verle la carita a nuestro bebé, ese día nos preguntaron si nosotros fuimos muy pequeños al nacer... y es que Marc estaba en percentil 19. Tanto mi marido como yo nacimos con pesos y medidas completamente normales... 
El ginecólogo nos dijo que aun y siendo pequeñito estaba dentro de lo normal y que por tanto no debíamos preocuparnos. A las 31 semanas volvimos a hacer otra ecografía de control y nuestra sorpresa fue cuando el doctor nos alertó que Marc estaba en percentil 3. Si os soy sincera no había escuchado esta palabra en mi vida... y de hecho no sabía ni lo que significaba.
Una gota de sudor frío me recorrió toda la espalda cuando el ginecólogo nos dijo que el bebé venía con retraso de crecimiento (RCIU o CIR). La palabra retraso se me atascó formándome un nudo en la garganta... re-tra-so... mi mente iba a mil por hora, en ese momento no podía prestar atención a lo que nos decía el doctor, en mi mente solo se repetía una y otra vez esta palabra.
Ese día el ginecólogo nos explicó unas 100 veces (pobre hombre que paciencia tuvo...) que lo que le ocurría a nuestro pequeño es que había dejado de crecer y que mi bebé era más pequeño de lo normal pero que no sabían realmente el motivo... probablemente se debiera a un tema de placenta, pero no nos lo podían asegurar.... Recuerdo que le pregunté otras 100 veces más si eso implicaba que mi hijo tuviera algún problema o discapacidad psíquica (y es que la palabra retraso se me quedó grabada) pero como es normal, el doctor se curó en salud y solo se limitó a decirnos que eso nunca se sabe hasta que nace. Después de visitar a varios especialistas en busca de respuestas y soluciones, la conclusión fue la misma... Marc era más pequeño porque como nos decían los médicos "el plato de nutrientes que le llega al bebé es pequeño y por tanto no crece todo lo que debería ya que solo le llega lo justo" Yo no podía hacer nada por ayudarlo... aunque comiera más, a él le iba a llegar lo mismo. Después de hablarlo con diferentes ginecólogos poco a poco nos fuimos tranquilizando del miedo de que Marc viniera con algún problema más grave, era difícil y en caso que lo tuviera en principio no sería causado por el RCIU.
A partir de ese momento empezaron los controles exhaustivos, cada semana iba al hospital para hacer correas y ecografías (dopplers) dónde controlaban que a Marc llegara bien la sangre y el oxigeno a sus pequeños órganos y cada 15 días lo medían para poder hacer una aproximación del peso.
En la semana 36 nos dijeron que por las medidas que tenía había llegado y como había ido evolucionando en las semanas anteriores había llegado la hora de interrumpir el embarazo y que en la semana 37 debían inducirme el parto pues sería lo más beneficioso para el bebé. Esta noticia no nos cogió de sorpresa pues ya nos lo habían dicho en otras ocasiones...

Mi inducción al parto

Siempre me imaginé poniéndome de parto en casa de manera natural, algo muy diferente a lo que realmente fue... Un 14 de julio ingresé en el hospital, me pusieron la vía, la prostaglandina y las correas... y así pasamos toda esa noche... a la mañana siguiente me rompieron la bolsa y me inyectaron la oxitocina a través de la vía y con ella fueron llegaron las contracciones... poco a poco más seguidas y más intensas... en el hospital nos crearon un ambiente lo más intimo y acogedor posible para pasar este duro pero precioso momento único en la vida... me trajeron la pelota de esferodinamia, una bolsa de agua caliente para el dolor, aceites de masaje, un humidificador que desprendía un agradable olor a cítricos que jamás se me olvidará... nos bajaron las luces y las dejaron ténues y nos pusieron música chill-out de fondo... La verdad es que a pesar de ser un parto inducido y no poder usar la bañera como a mi me hubiese gustado, no me puedo quejar del trato que nos dieron.
El proceso de dilatación fue bastante lento pero las contracciones cada vez eran más seguidas y muy muy intensas... apenas me daba tiempo a recuperarme de una que ya venía la siguiente. Por como iba sucediendo todo parecía que Marc aun tardaría varias horas en llegar y en un momento de debilidad me fallé a misma y pedí la epidural. Digo me fallé, porque a pesar que era un parto provocado, quería que fuera lo más natural posible y quería sentir la sensación de dar a luz sin anestesias de por medio.

Mi pequeño bebé

De pronto todo se aceleró y solamente dos horas más tarde, a las 16.55h, nacía mi pequeño... La comadrona y la ginecóloga que nos asistieron nos indicaron que si el bebé pesaba menos de 2.100kg no podría estar conmigo en la habitación y tendría que estar en neotatología en una camita térmica especial. Marc pesó 2.010kg y midió 43cm. Lo puede tener en mis brazos poco más de una hora haciendo piel con piel, pero se lo tuvieron que llevar a neonatos y ha hacerle pruebas. Nos separaron... Eso jamás se me olvidará... que sensación tan horrible. Lágrimas y más lágrimas... mi marido se fue con nuestro hijo y en todo momento estuvo con él. Yo me quedé en la sala de partos llorando mientras junto con la comadrona y una jeringa sacábamos gota a gota el poco calostro que tenía para que se lo llevaran de inmediato a mi bebé... Me llevaron a mi habitación aun con la vía, la oxitocina y los restos de la epidural y no pude volver a ver, a tocar y a oler a mi hijo hasta las 21h. Las enfermeras me decían que hasta que no se vaciara la maldita bolsa con el suero y la oxitocina, no podía ir a neonatos. Supongo que es normal, ya que es una zona muy controlada y esterilizada, pero eso que se lo cuenten a una madre que acaba de dar a luz a su hijo y se lo han quitado...

Mis primeros momentos con mi hijo

Cuando volví a ver a mi pequeño lo volví a hacer entre lágrimas, esta vez de culpabilidad.... lo había dejado solo demasiadas horas... y a pesar que en todo momento estuvo con su papá, su madre no había estado allí. Ese día y a pesar del cansancio estuve hasta la 1 de la madrugada con mi hijo, sin cenar, haciendo piel con piel, intentando recuperar esas horas robadas... Marc estuvo ingresado 4 días en neonatología donde le hicieron varias pruebas para comprobar y confirmar que todo estaba bien. He de decir, que el hospital se portó de maravilla conmigo ya que me alargaron mi ingreso hasta el mismo día que dieron de alta de Marc para facilitarme que pudiera estar con él las máximas horas posibles, además tuvieron el detalle de dejarme en una habitación individual en lugar de una compartida que por suerte era la que estaba más cerca de donde estaba mi pequeño ingresado. Mi marido y yo pasábamos allí todo el día. Llegábamos a las 6 de la mañana y solo salíamos para comer diez minutos y no nos íbamos hasta las 12 o la 1 de la madrugada... allí podías estar todas las horas que necesitaras. Las enfermeras de neonatos que cuidaban a los más pequeñitos del hospital eran encantadoras, les cantaban, les acunaban y les daban sus biberones cuando las madres no podían estar para darles el pecho.
Pasados estos cuatro días por fin nos dieron el alta y nos pudimos marcharnos a casa a empezar nuestra nueva vida. Marc salió del hospital con 1.930kg, un bebé pequeño pero sano. La verdad es que tuvimos suerte ya que no perdió demasiado peso al nacer. Una vez en casa, hemos seguido con muchas revisiones de peso y talla para controlar que va remontando tanto en altura como en peso... Está siendo un proceso muy lento, ya que durante el primer año varias bronquitis y una intolerancia nos han hecho frenar el crecimiento en repetidas ocasiones... pero aun así estamos contentos, ya que nuestro pequeño luchador que nació en percentil 0 (porque no existe el -1 o -2...) actualmente ya se va acercando al 10 en talla y vamos superando el 3 en peso.
Siempre digo que los percentiles solo son una media y que tampoco debemos hacerles mucho caso.... ¡y es verdad! Al principio estaba muy obsesionada con estos dichosos numeros... pero con el tiempo me he dado cuenta que cada persona es como es, unos son más altos, otros más bajos, unos más delgados, otros menos... todos somos diferentes y al final lo que realmente importa es que la persona o en este caso el niño esté sano y feliz.

La llegada a casa con mi bebé recién nacido

Esta es mi historia... me apetecía mucho compartirla con vosotros y que así me conocierais un poquito mejor. Actualmente estoy embarazada por segunda vez de una preciosa niña que se llamará Júlia y que nacerá a principios de marzo si todo va bien. Hasta el momento todo está yendo perfecto, así que esta vez, espero poder disfrutar de un parto natural y no tan intervenido como la primera vez...
Como veis mi camino hacia la maternidad no ha sido siempre fácil y a pesar de ello siempre doy gracias y me siento afortunada porque a pesar de todos los "problemillas" mi niño nació sano y lleno de energía. Me quedo con una frase que me dijo una vez mi madre precisamente durante mi primer embarazo, "a veces que el destino nos lo pone un poquito más difícil pero precisamente eso es lo que nos hace ser más fuertes y luchadores".

¿Como fueron vuestros embarazos y vuestros partos? Me contáis vuestras experiencias??

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1 comentario :

  1. Tu historia me ha recordado mucho a la mia. En la semana 20 detectaron RCIU. No imaginé el alcance de aquello, un parto provocado de manera inesperada, un bebé con bajo peso que tb estuvo ingresada, aunq por suerte no nos separaron, dificultades para la lactancia que finalmente no logramos, inexperiencia, inseguridades...que ahora afrontaría de otra forma. Afortunadamente mi bebé está sanito y me olvidé del peso y percentiles que durante muxo tiempo fueron mi pesadilla... me hacían sentir evaluada cada vez q íbamos al pediatra al maldito peso... gracias por compartir tu historia y remover tantas cosas en mi. Ya verás como Julia estará perfecta y si no... la experiencia es un grado!bess

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